jueves, 10 de noviembre de 2016

YAHWÉH: EL ENIGMÁTICO DIOS HEBREO



יהוה

Yahwéh, el enigmático Dios, el de los mil nombres. Los teólogos no se ponen de acuerdo en su significado, su nombre es tan sagrado que -según Maimónides- sólo se puede pronunciar una vez al año y en voz baja en el Sancta Sanctorum por un sacerdote hebreo de muy alto rango en el templo de Jerusalem, en el día del perdón, en Yom Kippur.

Posiblemente, en un principio, Yahwéh era una deidad relativa a los fenómenos atmosféricos, y sus querubines, simples nubes portadoras del rayo. La partícula "ío" de Iahveh, siempre ha estado ligada a la altura y a las cosas divinas, majestuosas. Blaise de Vigenere (eminente políglota, alquimista y cabalista) en su libro "Tratado del fuego y de la sal" nos dice: "El blanco de la plata, que representa el agua, es la misericordia, representada por la particula iah, asignada al Padre (Dios)..." esta simbología alquímica es heredada de los antiguos mitos, leyendas y teónimos. En Grecia, la antigua sacerdotisa Ío, era hija del Dios fluvial Ínaco (de la fertilidad de la tierra [lluvia]), y hay ciertos hechos que hacen pensar que se trataba de una diosa de la Luna, pues ésta cambiaba de color, misma condición le atribuían los griegos a este satélite, a saber: Blanco, para la Luna nueva, Rojo para la Luna de las cosechas y Negro para la Luna en cuarto menguante total, también representa las tres edades de la Diosa Luna (y de la naturaleza), a saber: Doncella, Ninfa y Anciana. También tenemos a la Diosa Eurínome, diosa de todas las cosas, que después de quedar encinta se tranformó en paloma, anidó en las olas, y engendró a las siete potencias planetarias, a los árboles y todo lo que existe, su nombre sumerio -mucho más antiguo- era Iahu que significa "paloma eminente", este título, posteriormente pasó a Yahwéh. Nuevamente vemos una relación a las alturas y a lo majestuoso con la partícula "ia" o "io", ello no puede ser casualidad.
                          
El nombre de Yahwéh tiene una importancia capital en la Cábala, y en el misticismo judío en general, se lo llama de muchas formas, Elohenu "tu Dios", Adonenu "tu señor", pero el nombre más importante según el Tetragrammatón es Iohua o YHVH. La guematría es la regla para el estudio de la Cábala, y se basa en el valor numérico de cada letra (de derecha a izquierda) la letra Yod en guematría vale 10, He 5,  Vav 6 y He 5.

Como Yahwéh tiene relación con la altura y el firmamento, podría estar perfectamente relacionado con el antiquísimo culto de la Montaña Sagrada, ¿un volcán? (relativo a la altura). Uno de los nombres de Yahwéh según el Tetragrammatón es <<Hadiriron YHVH>>, teniendo en cuenta que "hadar" significa en hebreo "honor", "majestad" o "gloria" y "rones el imperativo del verbo "ranan" que en hebreo significa "alegría" o "regocijarse", podríamos leer: "regocijémonos en la gloria de YHVH".

Otro de los nombres de Yahwéh en el tetragrammatón es <<Meromiron YHVH>> este nombre "Merom" tiene la partícula MR, y en casi todos los topónimos de las culturas antiguas hace alusión a los montes y montañas de elevada altura y tiene relación con el Monte "Meru". En la antigua polinesia los templos son llamados "Marae", en Egipto las pirámides son llamadas "Mer" o "M'r", el templo de Jerusalem se halla en la explanada del Monte "Moriah" y del monte Sión, y en Tanzania, al igual que en la India tenemos el monte "Meru" y en Israel tenemos que a las montañas se las denomina "Hare-Merom". Es curioso que en todos los lugares, y en donde se encuentran sitios sagrados a una elevada altura, se encuentre la partícula MR. Haciendo alusión a la sacralidad de la mencionada partícula, los Persas llamaban a su Edad de Oro con el nombre de "Merok". Finalmente, la traducción de este nombre sagrado (Meromiron YHVH) bien podría significar "regocijémonos en el lugar alto de YHVH o en la montaña de YHVH".






(foto de libro personal) Este es el antiguo Dios "EL" de la cultura Ugarítica (I o II milenio Antes de Cristo) al que muchos relacionan con Yahwéh (hacer click para agrandar).



Altares y sacrificios a Yahwéh



El culto de Yahwéh siempre ha estado rodeado de misticismo y cosas extrañas, muchas de ellas extravagantes, como los sacrificios de animales para aplacar su sed, cosas extravagantes al igual que sus altares, éstos, siempre hacen referencia a lugares altos, con un sacrificio calcinado en su cúspide y rodeado por una zanja con agua mezclada con la sangre del sacrificio, a modo de una Montaña humeante rodeada de un río (¿un volcán?) pero en miniatura.



Altares a Yahwéh



I Libro de Reyes 18: 31-35

Y Elías tomó doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra de Jehová, diciendo: Israel será tu nombre. Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez. De manera que el agua corría alrededor del altar; y también se había llenado de agua la zanja.


Deuteronomio 27: 4-7


Acontecerá, pues, cuando hayáis pasado el Jordán, que levantaréis estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las encalaréis con cal. Y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios, un altar de piedras; no alzarás sobre ellas herramientas de hierro. De piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu Dios; y ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios, y sacrificarás ofrendas de paz, y comerás allí; y te alegrarás delante de Jehová tu Dios.










Sacrificios a Yahwéh


Levítico 1: 1-17

"Y a llamó Jehová a Moisés y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros presente una ofrenda a Jehová, haréis vuestra ofrenda de ganado vacuno u ovino. Si su ofrenda fuere a holocausto de ganado vacuno, ofrecerá un macho sin defecto; de su voluntad lo ofrecerá a la entrada del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él. Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová, y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre y la rociarán alrededor sobre el altar..... " (sigue hasta el versículo 17)

También tenemos el mítico sacrificio de Abel y CaínYahwéh, aceptó el del primero, más no el del segundo, algunos grandes alquimistas y cabalistas del siglo XVII son de la siguiente opinión: los sacrificios de Caín provenían de la tierra y en consecuencia eran muertos e inanimados, en tanto que estaban privados de fe y espíritu, pero los de Abel eran animados, espirituales y llenos de vida, este espíritu repleto de piedad y devoción reside en la sangre. El gran cabalista medieval Eben-Ezra nos dice que un fuego descendía de lo alto para recoger el holocausto de Abel, lo que no ocurrió con la ofrenda de Caín.


Yahwéh: Dios de dioses.

Iahvé, Yahwé, Iováh, íaco, Jehováh, ío, jo, etc., estas antiguas denominaciones derivan en nombres hebreos como: io-annis (juan); Oa-nnes (antiguo Dios civilizador mesopotámico); ieo-akim (joaquín); íaco (iacob = jacobo).

El gran Dios Júpiter asociado también a Devah-Pita ("Dios padre" en sánscrito) tiene esta partícula, de este "Dio" o "Dia", derivan los teónimos Theos (Dios), Zeus (Dios) y Di-anna, J-ana; ¿la Diosa griega Diana?. "Jaun" con la partícula "ia" en idioma vasco significa "señor", y alude a las alturas; Jaun-Goiko-a "el señor de arriba".

También de esta antigua partícula (ío) deviene el nombre de Jano (Ianus), y tiene relación con las alturas, "Janua" -en latín- significa puerta, muy posiblemente alude a las puertas solsticiales del cielo, la edad oscura y de luz, en alusión a los solsticios de invierno y verano, es por ello igualmente que Jano tiene dos caras. También debo agregar un dato interesante acerca de este simbolismo solsticial, las festividades de Juan Bautista y Juan evangelista se celebran el 24 de Junio y el 27 de Diciembre respectivamente, claramente acá hay un simbolismo de los solsticios, de las estaciones del Invierno y del Verano (según el hemisferio), la Luz y la Oscuridad en perpetuo movimiento cíclico.




(foto de libro personal) Representación del Dios Jano. En la parte superior se pueden apreciar las letras IHS y junto a los rostros, las dos llaves que abren las puertas solsticiales (Janua), una de plata (Luna) y la otra de oro (Sol), oscuridad y luz, noche y día, solsticio de invierno y verano (hacer click para agrandar)

La partícula "di" supuestamente Aria o Indoeuropea, significa "brillante" de esta devienen los nombres día, relativo al día mismo y al Sol y por ende, a Dios, y a la moderna palabra francesa con la partícula "io" Jour, que significa día.

La familia linguística indoeuropea va desde el sanscrito "Dur", al griego "Thura", alemán "Thur", inglés "Door", irlandés "Dorus" y el latín "Foris" que adquiere el significado de "Puerta exterior" o "guardián de la puerta de afuera" (del cielo). Estos nombres perfectamente pueden estar relacionados con la divinidad celeste "Thor" o con el nombre del Dios del trueno Córnico y Bretón "Taran" o con los nombres "Turo", "Toro", "Tyr", de ahí tenemos los nombres, como por ejemplo de la antigua ciudad céltica "Tara", de ahí derivan las españolas "Tarragona", "Tarancón" etc,. Este es el Dios-Toro que provoca las lluvias y los fenómenos atmosféricos, un símbolo de fertilidad y de la Luna, por la similitud de ésta con los cuernos del animal.



Yahwéh, Satán, Lucifer, y el símbolo del asno.

Siempre se ha dicho que Yahwéh y Satán son fieros oponentes, pero la verdad es bien distinta, si nos fijamos en la enigmática partícula "io" o "ia" nos daremos cuenta de curiosas concomitancias.

Ya desde el principio, también la partícula "Sat", "Set" o "Sab" se relaciona con el Yahwéh Sabaoth (Yahwéh de los ejércitos) y al bello planeta Saturno, es curioso porque ésta partícula "Set" significa en hebro "fundamento" y "ruina" a la vez, ciertas palabras de este antiguo alfabeto son duales, esta partícula también tiene relación con el número siete, pues no es coincidencia que el Sabbath represente el último día del calendario hebreo y que ha dado nombre a nuestro Sábado, "Saturday" o lo que es igual "el día de Saturno". En la tradición Hindú, al planeta Saturno se lo denomina "Satya-Loka".

Lo que es extremadamente extraño, es el simbolismo del asno presente en las antiguas culturas, la partícula "io" en egipcio, efectivamente significa asno, y puede ser una onomatopeya del rebuzno de ese animal, después se aproximó este "io" a Yahwéh, a causa de la raíz "io" o "ia" presente en el nombre del Dios Hebreo. Set -Dios Egipcio de las tormentas de arena- era representado por un ser con cabeza de asno, Athanasius Kircher en su libro Aritmología nos afirma: "dicen que Sabaoth tiene la forma de puerco o de asno..."  por lo visto, a Yahwéh Sabaoth, al igual que al Dios egipcio Set, se lo representaba con forma de asno en tiempos pretéritos. El Dios Tifón griego de las tormentas era representado como un asno de color rojizo, casi al igual que el Set egipcio. Asi pues, Yahwéh y Satán (Set) no se oponen, sino que se identifican con el símbolo del asno. A los antiguos cristianos se los llamaba "asinarii" (adoradores del asno) y Jesús Cristo, en más de alguna ocasión ha sido representado con la forma de este animal, como por ejemplo en la Capilla de Santa Anastasia, en el ángulo occidental del Palatino, en Roma.

El nombre de Lucifer se pierde en las brumas del tiempo y literalmente significa "el portador de la luz" (Lucis-Fero). La más antigua relación con este nombre la hallamos en la voz lituana "Laukinis" que significa "salvaje" o "bestia salvaje", de este nombre deviene el "Lykos", que significa "lobo" en griego, el lobo en la antiguedad era un símbolo solar por excelencia para los pueblos nórdicos y de esta relación con el Sol, muy posiblemente deriva la voz céltica "Lug" (Dios solar Celta), o la inglesa "light" que significa Luz. Estoy seguro que de esta palabra griega "Lykos" deviene el "Leukós" griego, que significa "Blanco" o "de color claro" en alusión a la luz Solar. Recordemos que los Celtas son parientes directos de los pueblos escíticos o incluso de los antiguos Tocarios, asi que la relación entre los idiomas nórdicos, con los escíticos, tracios y griegos, es más que evidente. Hay que agregar también, que el Lituano y el Letón, ambas lenguas bálticas, son las más parecidas al Sánscrito. Por lo tanto podemos concluir que "Lucifer" se aleja bastante de una presunta igualdad con "Satán" o "Yahwéh" ya que su nombre adquiere el significado de "Luz", "Brillo", "Bondad", e incluso "conocimiento", y se opone totalmente al "Yahwé Sabaoth" o "Ialdabaoth" que los antiguos gnósticos equiparaban al "Yahwéh" hebreo de connotaciones malignas e hijo abortado de Sophia "Sabiduría".

Aunque Yahwéh abominaba el culto a los astros, igualmente se los adoraba de forma indirecta, se adoraba al Sol (2 Re 23, 11), a la Luna (Dt 4, 19; 17, 3), a los Planetas (Am 5, 26; Is 19, 12) a Venus (Jr 7, 18; 44, 17 - 19, 25) a las estrellas y al ejército de los cielos (2 Re 17, 16; 21, 5) asi como a las constelaciones (Is 13, 10; Job 9, 9; 8, 31). A pesar de la prohibición tajante de Yahwéh de adorar a los astros, aún quedaba la reminiscencia de la antiquísima concepción de éstos, como seres divinos. 

Soy consciente de que los capítulos en donde escribo sobre los sacrificios a Yahwéh y sobre el simbolismo del asno, pueden ser interpretados de forma tendenciosa, sarcástica e incluso denigrante, por ello es importante tomarse los mitos, dioses, y leyendas como lo que son; sólo profundas interpretaciones y creaciones del ser humano, que intentan comprender de alguna forma, el mundo en el cual nos encontramos, y la vida... nada más.

En definitiva, mientras los sacerdotes hebreos guarden celosamente la verdadera denominación de Yahwéh, el verdadero nombre y el profundo significado de ese enigmático Dios, seguirá siendo desconocido para los no iniciados.